Sombrero de Paja Toquilla, elemento que
identifica a Cuenca.

Los sombreros de paja toquilla son
considerados parte de la cultura cuencana, y es que desde hace mucho tiempo
nuestras campesinas se han dedicado al tejido de los mismos, que con gran
agilidad y rapidez lo hacen, sentadas en las plazas de ciudad, o de pueblos
cercanos a la urbe.
Estos tan famosos accesorios se han vuelto
uno de los elementos más codiciados por extranjeros como también dpor locales,
que no se van de Cuenca sin haber adquirido un sombrero a su gusto, ya que sus
modelos pueden variar desde uno estándar, campana hasta un estilo vaquero.
El 5 de diciembre de 2012, el comité de la UNESCO reunido en la sede de la organización en
París, declaró a sombrero de paja toquilla, como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, lo que vuelve al mismo un orgullo para
Cuenca y el país entero.
Flavio Zhagui, guía del museo indicó que el
proceso de elaboración es bastante complicado, luego de cultivar los
toquillales y separar los tallos para extraer la fibra de la corteza externa,
se debe hervir la misma para eliminar la clorofila y luego ponerla a secar para
que se blanquee, los tejedores deben preparar con ella el patrón, la copa y el
ala del sombrero; para luego poder lavarlo, hornearlo, y prensarlo, así lo
entregan al museo, y son ellos quienes los terminan.

Según datos de Diario La Hora, los
sombreros son el sexto patrimonio mundial, hay 2 centros históricos, dos
naturales y 2 inmateriales; la exportación de los mismos genera ingresos de 8
millones de dólares anuales.
La investigación sobre estos accesorios tan
cotizados, duró más de dos años, donde profundizaron el tema, para nombrarlo
como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad hace solo 1 mes.
Según Flavio Zhagui, la elaboración de los
sombreros puede durar entre 1 día y 8 meses dependiendo de la calidad, y su
costo varía desde 35 dólares hasta 900 debido a la finura de la paja con la que
se realizó, en el extranjero este accesorio podría llegar a costar hasta 5000
dólares.
Datos duros extraídos de:
Realamente el Museo de la Paja Toquilla es un espacio lleno de cultura, y llama la atención a propios y extraños. Es un ícono de la chola cuencana y lo más fabuloso es como los artesanos fabrican esta hermosa pieza con mucha dedicación.
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